viernes, 31 de mayo de 2013

"¿Estás en tae kwon do?"


No se si creer en las coincidencias o el destino, no se que fue y aun no puedo comprender como terminamos  acostados en el pasto fuera del teatro viendo cada pedacito de cielo.

Él nació 3 años antes que yo en D.F. mientras que mis padres estaban a un mes de casarse. Él era demasiado pequeño como para pensar en que me conocería 20 años después.
A los 4 años suyos, nací yo, sus papás le tomaban fotos con su hermana menor en el jardín, yo estaba a 12 horas de allí en un hospital, la enfermera escribía mi nombre completo en un acta de nacimiento. Yo seguí mi vida en la misma ciudad y en la misma casa por casi 14 años, él siempre viajó todo el tiempo vivió en muchos lugares, cerca de la costa, o en una gran ciudad, pero nunca cerca de mí, siempre estuvimos lejos uno del otro. A mis 15 años estuvimos lo más lejos posible en nuestras vidas, yo miraba la nieve amontonada en una ventana de Milton keynes en Londres, él en Ciudad Guzmán  al otro lado del mundo. Yo empezaba mi segundo año de preparatoria y tontamente ilusionada porque próximamente saldría con un muchacho de mi salón por 3 meses sin que funcionase en absoluto y arruinara gran parte del segundo año de preparatoria, llevándome a conocer a mi próximo novio con el que duraría 1 año y 3 meses, resultando ser todo una gran mentira.
 Él tenía 18 años y terminaba la preparatoria en ese momento, terminaba con su tercera novia después de 3 años por haberlo engañado con otro y se cambiaba por segunda vez en el año a otra ciudad, la ciudad en donde yo vivía, donde coincidió el tiempo en el que yo llegaría después de mes y medio de Londres y el acabaría de llegar a la ciudad para esperarme, quizá nos veríamos en la central de camiones, yo desde el aeropuerto de México y él desde Ciudad Guzmán, pero nunca nos encontramos, quizá yo entre a la sala de espera y el salió de la central en ese momento justo, quizá me dio el paso para salir primero y ni siquiera lo miré a la cara, tal vez estaba afuera esperando un taxi y en ese momento yo saldría a la calle para subir al coche de mi mamá y justo al voltear la puerta de un coche cubriría su rostro, impidiendo mirarlo. Aun no comprendo porque sigo creyendo que su rostro nunca habría pasado desapercibido para mi, después de todo así fue cuando lo vi por primera vez.
Seguí con mi vida en la preparatoria, salí con un par de muchachos pero todo terminaba mal, salí de mi último año de preparatoria totalmente rendida, mientras él estaría completamente aliviado después de pasar 3 años tratando de olvidar a su ex novia en la universidad, se sentía listo para comenzar de nuevo, teniendo aliento para gritarlo al mundo, mientras que yo estaría agotada en ese preciso momento contestando las últimas preguntas de mi examen de admisión para la universidad, que después de un mes me daría cuenta de que no sería admitida en la universidad que quería, quedándome sin otra opción más que entrar a la UPA, donde se encontraba él cursando su último año de la carrera. Todo pasó muy rápido, yo una estudiante fracasada, totalmente rendida en términos de amor y sin ningún interés más que la música y el dibujo, él casi un ingeniero recién graduado de su carrera listo para comenzar una nueva vida amorosa y mudarse nuevamente a una ciudad diferente, nos encontrábamos ahora en el mismo plano, quizá en el salón vecino, alguna vez en la mesa de aun lado dentro de la cafetería, quizá ordenando el mismo platillo para comer, sentados en el único camión que lleva a la universidad, un día por la tarde. Casi dos meses después de entrar en la universidad, lo conocí, por fin llegó ese camino en el que nos juntamos quizá por primera vez en la vida, después de estar a un continente de distancia, ahora nos encontrábamos uno al lado del otro afuera del taller de tae kwon do, sin notar la presencia del otro volteamos casi por inercia como cuando miras hacía un lugar sin razón alguna, allí comenzó todo.







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