Empiezo a notar como mi cabello adelgaza y se cae, mis fuerzas y apetito han disminuido gradualmente sin mencionar la facilidad con la que caigo en alergias y resfriados, "nunca pensé que esto me golpearía tan fuerte" decía la canción que escuchaba, me sentí más vacía que nunca, había pasado por todas las etapas del duelo repetidas veces sin orden alguno, sin principio ni fin. Dejé de ir con el psicólogo talvez por mi carácter testarudo o por lo último que dijo.. "algun día te reclamará y te hará sentir la peor persona en el mundo, aunque trates de solucionarlo", no se supone que esto sería así, no tenía porque ser así. He terminado huyendo como de costumbre, de casa, del trabajo, de mi familia y amigos, de algunas situaciones no fue necesario huir, ellos tomaron la iniciativa. Hice un gran cambio en mi vida y todo para sentirme más como el cascarón de algo que pudo haber sido grandioso, de algo que estaba en su interior y salió a perderse en el lugar más recóndito del mundo. A pesar de las personas que vi pasar y a pesar de sus intentos por levantarme, he caído tantas veces que ya no me importa quedarme en dónde estoy, y nunca quise menospreciar la ayuda de los demás, pero no llenó lo suficiente ese hueco en mí, fueron buenas intenciones pero no lo suficiente. Nunca es suficiente en realidad, aún en las noches más oscuras solía contar con alguien que me escuchara, aún lo tengo, la única diferencia es que no responde ni una palabra cuando le hablo, pero me mira con atención, aún entre la neblina de mis pensamientos, como si pudiera comprender lo que pasa por mi cabeza, sin embargo he ahuyentado a todos con mis tormentosos lamentos y ataques de ira, porque quien más podría comprender lo que hay en el interior de un tornado que el mismo viento que se acumula hasta destruir todo a su paso, pero ahora todo está tan silencioso ya no hay ni una pequeña ventisca de polvo a pesar de rodearme de escombros, llenos de fotografías y cartas en las entrañas de cada bulto de ropa. Todos vinieron y se fueron dejando un recuerdo intocable e inservible, solamente la nostalgia de algo que jamás será como lo era en un principio. Ahora sólo queda esperar, a qué algo muestre un ligero resplandor o a que todo se desmorone por completo.
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