martes, 27 de enero de 2015

Cada minuto..

Miras a tu alrededor y te das cuenta de todo lo malo que haz hecho.
Vasta con una silenciosa noche, cuando caminas por la calle sola.
Vasta con mirar ese rincón amontonado de ropa y papeles que haz dejado juntar, que no te haz detenido a revisar y desechar o acomodar.
Vasta con una sola palabra, con una mirada,.. un saludo.
Solo una canción o una carta.
A veces una puesta de sol, o mientras escuchas las ultimas noticias.
Y lo recuerdas en ratos durante el día.
Miras a esas personas a las que llamas familia y te das cuenta de que están tan cerca y a la vez tan lejos.
Te preguntas cuando fue la última vez que hablaste con aquella persona, cuando fue la última vez que hiciste esto y aquello y porque dejaste de hacerlo. Porque dejaste de reír.
Cuantos cigarros te tomó darte cuenta, cuantos cafés, cuantos minutos... cuantos kilómetros.
Te preguntas que haz hecho mal, y, sí tiene caso culparte por todo, al final, eres tu quien decide tomar ese camino.

como sea...




Es el frío de cada mañana, mientras pasa el camión,
Son las flores marchitas de la mesa,
Quizá es la pared azul pálido,
Cada objeto en su lugar, reflejando una sombra que no cambia nunca,
Pueden ser estas cosas las que me hacen sentir así... es extraño, porque siempre han sido así
Pero, justo ahora es distinto.. Es una tranquilidad un tanto angustiante que me hace recordar tanto y a la vez nada: el mar en la noche, la música y el olor a tabaco, una mezcla dolorosa.
No hay nada que hacer ahora, pero es difícil mantener los recuerdos.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Tal vez si me voy, el frío me hará recordar lo cálido que era estar aquí.. Y la nieve me haga sentir mas sola de lo que me sentía aquí.. Y las luces me hagan sentir apretada en una ciudad tan grande.. Tal vez, solo tal vez me de cuenta de que me gustaba estar aquí y regrese..

martes, 23 de diciembre de 2014

Me iré



Cuéntame, otra vez.. como iba aquella melodía que hablaba de nosotros dos, la escribió el que inventó el adiós.
Cuéntame, otra vez... si no es el mismo sol de ayer el que se esconde hoy.. Para ti, para mi y para nadie más se ha inventado el mar, se ha inventado el horizonte por llegar, donde existe siempre un donde en algún lugar, y aquel derroche de mi fantasía... mía fue.
Déjame que te de, cada segundo envuelto en un atardecer de día... para ti, para mi y para nadie más se ha inventado el mar.. y recuerda que te desnudé y ninguno sabia muy bien que hacer aquella noche, aquella noche fría... mía fue.
Me iré de este maldito atardecer.. me iré.
Me iré contando cada paso, no quiero despertarte. Y me iré y te dejaré un puñado de canciones y de besos nuevos niño y al final me iré.
Perdóname, es que tengo prisa, que he quedado con mi alma para pensar en ti.. no quiero despertarte... para pensar en ti.

La Verdad

La verdad siempre es así, esa misma verdad que parece repetirse una y otra vez sin importar la situación, muchos dicen que solo las cosas materiales van y vienen, pero me es difícil aceptar que en realidad ese es el curso verdadero de todo, simplemente lo que empieza debe acabar alguna vez, todos sabemos eso, sin embargo, parece que vivo en un espacio-tiempo distinto al de cualquiera, quisiera ser ese "momento justo" y que las buenas cosas duraran por mas tiempo, es de suponer que las cosas buenas lo son porque no suceden frecuentemente, solo quisiera poder detener el tiempo en alguno de esos momento que quise conservar para siempre, un momento en el que siempre quise que sucediera y del cual nunca me hartaría.. pero todo es así, tan repentino y fugaz, no se como las personas pueden acostumbrarse a esto, debe ser simple resignación. Es como conocer a la persona ideal y saber que esta morirá al día siguiente, no importa el momento, simplemente siempre se sentirá como un frío y cruel recuerdo de algo que sucedió, que en su tiempo fue importante y que ahora no significa nada, es solo polvo, un recuerdo que solo puede conservarse en el pensamiento de alguien, pero no podemos hacer nada más que vivir el momento y tratar de hacer el mejor recuerdo de este.

Dime vida, si esto es real, dime la verdad incluso si esta duele.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Sin Titulo



Quisiera dejar de sentir esta pesadez en mi cuerpo, en mis ojos, en mi alma.
Simplemente nunca desee tanto poder regresar el tiempo, siempre creí que el tiempo trascurrido no había sido más que un desperdicio, a veces no se si es bueno o malo querer regresar; pensar que quizás ahora valoro un poco más el tiempo que ha transcurrido en mi vida o tal vez solo detesto más que antes vivir en el presente, ya no se que creer.
Nunca antes sentí ese temor, el de caminar sobre una cuerda floja en la oscuridad, un pie delante del otro, sin saber a donde te diriges en realidad, caminando de prisa hacía la nada; tal vez subestimé esta vida, en realidad nunca tomé en serio fijar metas para mi, nunca me preocupé por el futuro. Sin embargo, hay cuerpos vagabundos peores que yo, la diferencia es que ellos no le temen al mañana, es difícil caminar segura en la vida cuando los pilares de está se desmoronan poco a poco, y todo lo que creí eterno se vuelve incierto, comienza a escaparse de mis manos, como un chorro de agua que cae  entre mis dedos.
Paso las horas mirando hacía atrás, como tratando de descubrir una respuesta, algo oculto entre todo, una solución que pasé desapercibida, y es que ahora mis palabras vacías son las únicas que tocan este pedazo de monitor, un pequeño espacio digital oculto entre miles de "Blogs" probablemente con mejores tópicos de interés común, pero quien más si no soy yo leerá estos escritos, que más da ahora que nadie más puede entenderlo.

domingo, 29 de junio de 2014

rodeada de belleza

Ella era una joven hermosa, de tes blanca, grandes ojos cafés y su largo cabello,
tan brillante y lustroso como ninguno, su estatura y su complexión se ajustaban perfectamente
a la medida de su ropa, no había algo que pudiera faltar en ella.
Todos aquellos que le conocían terminaban enamorándose de ella, lamentable o afortunadamente,
ya que ella no tenía deseos de pasar el rato con alguien especial, simplemente quería regresar de donde
había llegado... Una chica insegura de si misma a pesar de las cualidades ya mencionadas, un cierto
titubeo en su voz, una mirada un tanto tímida, y esos labios temblorosos al hablar que la delataban
de cualquier situación en la que ella se viese asfixiada por el tumulto de gente que la miraba.
sin ninguna creencia espiritual, algún deseo o meta especifico, ella creía estar perdida en el lugar
en el que se le había puesto en este mundo, que sin embargo, posee ciertas virtudes, como lo es
la música, el arte, todo lo que ella más amaba era rodearse de esa belleza, sentir su creatividad fluir,
una mente libre y sin ataduras a nada ni nadie, era su deseo más anhelado; más sin embargo nunca
había sido dueña de aquella vaga sensación, no como cuando lo sintió por primera vez en aquel lugar,
el único lugar en el que deseaba estar sin importar que, se había enamorado de sus calles,
de las bellas luces en cada fachada de la ciudad, aquel frío clima que le congelaba las manos
hasta el punto de poder visualizar su aliento en el aire evaporándose como aire, como si todo fuese un sueño,
que así parecía realmente para ella, ahora que solo tenía cada mañana la misma taza de café,
recorría el mismo camino de su casa a la escuela y de regreso, sin mostrar interés por alguna clase,
por alguna amistad o incluso por su vida misma, no ahora que ya no tenía nada de lo que había conocido
en ese lugar. Todo lo que era había cambiado, antes de que se marchara a conocer su felicidad,
antes de que bebiera el éxtasis de la libertad y esa sensación de desesperación. Aquel sorbo de felicidad
la llevo al abismo, a un agujero del que no podría salir, no hasta regresar a la brillante ciudad,
a la ciudad de la felicidad; Ahora solo podía ver en sus ojos ese brillo blanquecino que tiene la nieve,
aquella nieve que sintió cuando se perdía en las bentizcas de la gran ciudad, su color y la belleza,
la belleza que ella ya poseía sin darse cuenta, la belleza de la que se quería rodear sin importar cual
fuese su precio. Siempre con ese mismo semblante en la cara, como si algo en ella hubiese muerto por dentro.